Río Cuarto: sería inimputable el femicida de Susana Duarte

José Matías Luján era ordenanza del municipio de Río Cuarto. Mató a su mujer en Navidad, de un escopetazo. Las pericias avalan lo que decían los vecinos, “era un enfermo de celos”. Está en un neuropsiquiátrico.

“La maté porque me gorreaba”, dijo José Matías Luján (60) a los vecinos apenas cometió el femicidio de su mujer, Susana Beatriz Duarte (53), en plena madrugada de Navidad. Las pericias psiquiátricas confirmarían que sus celos son patológicos y que no pudo comprender la criminalidad del acto. 

El fiscal de Instrucción de Río Cuarto, Javier Di Santo, acaba de pedir su sobreseimiento total tras recibir los informes periciales de Córdoba. Los estudios firmados por Débora Moyano y María Laura Fiore revelan que padece “ideas delirantes de contenido celotípico” e “interpretación delirante de los hechos cotidianos” que le producirían “una desviación en su juicio crítico y el sentido común”. 

Otra de las psicólogas intervinientes, Marcela Scaraffía, produjo un diagnóstico similar: “Trastorno delirante de tipo celotípico”. Precisó que  “J.M.L presenta una personalidad en la que las experiencias infantiles adversas habrían dejado huellas psíquicas lesivas”:

Con todo, Luján, conocido ordenanza del municipio, sería inimputable. Ya fue derivado desde Bouwer al neuropsiquiátrico Aurelio Crespo, de Cruz del Eje. Para que quede totalmente desincriminado resta que el Juez de Control, José Varela Geuna, se pronuncie sobre el pedido de sobreseimiento. En la causa no hay querellante por lo que todo parece indicar que será cerrada. 

La última Nochebuena, Luján estaba solo con Duarte, ocho años menor que él, en su casa de Pirovano 410. Al parecer hubo una discusión y él le disparó por la espalda, desde una corta distancia. La mató con una escopeta calibre 16, que solía utilizar para ir a cazar liebres.  Luego, prendió fuego a sus motos y a su auto y se descerrajó un tiro. Le impactó entre el tórax y el brazo. Y sobrevivió. 

“Cómo no me matan ustedes a mí”, “Me gorreaba”, “No les voy a dejar nada a mis hijos”, dicen los vecinos que vociferaba, en medio del humo y el horror. La primera pericia de la Unidad programática de Salud Mental de Río Cuarto no detectó “ninguna alteración por la que no se pueda realizar la indagatoria”. Pero luego la asesora oficial, Luciana Casas, pidió un pericias para controlar los estudios psiquiátricos y le dieron la razón. “No se podía tener un diálogo coherente con él”, transmitió la asesora, y dio pie a los estudios que producirían su desincriminación total del caso. 

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