Un contraste fuerte entre Schiaretti y Cambiemos

(Archivo/ La Voz)

La oposición no tendrá candidato hasta 2019. La imagen del gobernador, en ascenso.

¿Seguirá intacta la versión provincial de Cambiemos cuando finalice la disputa política por las múltiples candidaturas para 2019? ¿La debilidad estructural del espacio soportará los huracanados avatares internos? ¿Qué rol tendrá el presidente Mauricio Macri?

La conducción del radicalismo, soporte central del armado opositor provincial, agitó la bandera de largada preelectoral.

Con el estilo a todo o nada que lo caracteriza, Ramón Mestre movió la primera ficha. El intendente capitalino está decidido a quedarse con una candidatura a gobernador.

Lo dejó claro en su mensaje al asumir la titularidad del radicalismo provincial, hace seis días. Quien avisa no traiciona. La gran incógnita es saber si esa postulación será dentro o fuera de Cambiemos.

Mestre tiene presente dos recuerdos tan frescos como amargos referidos a candidaturas. En abril de 2015, aún sin ser presidente, Macri obstruyó su ambición provincial. Oscar Aguad fue el elegido. Como tenía la posibilidad de un período más en el Palacio 6 de Julio, Mestre tragó saliva y evitó confrontar. Las condiciones son otras ahora.

El año pasado, desde su casa y al filo de que expirara el tiempo judicial, Mestre habilitó a regañadientes la alianza que en las legislativas de octubre arrasó al PJ. El intendente tomó como personal la determinación de Marcos Peña de bajar del primero al quinto lugar de la lista a Diego, hermano del jefe municipal.

“Esta vez, no habrá imposición desde Buenos Aires”, aseveró a La Voz el lunes, en un mensaje dirigido al jefe de Gabinete.

Con Macri en baja y ocupado en contener la crisis económica, Mestre ejecuta su plan, moldeado entre fortalezas y debilidades.

El radical no lo dirá, pero si no le alcanza para ser gobernador (su prioridad), buscará ser el jefe de la oposición.

Sin consultar a sus socios, la semana pasada sorprendió con el anuncio de una entente que, por ahora, sólo tiene título: Cambiemos a la cordobesa.

Ese contenedor, que pretende cobijar a otros espacios políticos y a variopintos dirigentes que quieran sumarse al tren mestrista, aún carece de contenido. Será tarea del intendente comenzar a llenarlo.

Con su presencia en la Casa Radical, el legislador Aurelio García Elorrio fue el único extrapartidario fuera de Cambiemos –y con votos propios– que dio pasto a la novel construcción.

El vecinalista, opositor acérrimo de Unión por Córdoba, casi no tiene coincidencias con Mestre. Sólo comparten el rechazo a la legalización del aborto. Enojado con el Presidente por haber impulsado esa discusión legislativa, García Elorrio jura que jamás compartirá boleta con algo que tenga olor a Macri. La pregunta se impone: ¿qué busca ahí, entonces? Sacar provecho de una porción del electorado radical podría ser una respuesta.

Mestre juega fuerte porque está convencido de que la Casa Rosada ya decidió que Mario Negri sea el candidato. El diputado nacional vive el mejor momento de su relación con la primera línea del Gobierno. Sería óptimo para él, si no fuera porque Macri no atraviesa su mejor presente.

En la reciente reunión del gabinete ampliado que el Presidente encabezó en el CCK, Negri fue aplaudido de pie tras pronunciar un potente discurso.

Quienes conocen su psicología y lo vieron amagar varias veces, aseguran que esta vez sí está decidido a ir por su segundo intento provincial. La coyuntura mantiene en pausa su lanzamiento formal, aunque ya actúa como precandidato.

Como descuenta que no será el elegido, Mestre propone internas abiertas. Luis Juez piensa igual.

El líder del Frente Cívico quedará al comando de su partido cuando haya renovación de autoridades, antes de fin de año.

Así, al menos dos de los tres presidentes partidarios pedirán la realización de una compulsa para dirimir todas las candidaturas.

En Buenos Aires, aún no habilitaron esa jugada reclamada desde finales de 2017. La pata partidaria del PRO y Héctor Baldassi esperan esa señal para dar el siguiente paso. Negri dice no temerle a ese juego, si las reglas son claras.

En el mejor de los casos, y si todo marcha bien, Cambiemos podría tener candidato recién en febrero, especulan los opositores. Abundarán, mientras tanto, las disputas de siempre, que atentarán contra la conformación de equipos y la construcción de una propuesta de Gobierno.

El contraste asoma potente frente a un Schiaretti con una imagen de gestión consolidada y que se encamina, con ajuste incluido, a cerrar un buen negocio con la sanción del nuevo Presupuesto nacional.

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El texto original de este artículo fue publicado el 13/09/2018 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición pdf para leerlo igual que en el papel.
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